Las manos trabajan todo el día: agua, jabón, frío, teclados, bolsas de la compra. Es lógico que sean de las primeras en mostrar sequedad. La buena noticia es que con pocos gestos se nota mucho.
Hidratación, varias veces al día
Ten una crema de manos a mano —en el bolso, en la mesa de trabajo, junto al lavabo— y aplícala después de lavarte. Mejor poca cantidad varias veces que mucha una sola vez.
Cutículas: suavidad antes que tijeras
Masajear las cutículas con un poco de aceite o crema las mantiene flexibles. Evita cortarlas en casa: es fácil hacerse pequeñas heridas.
Guantes para las tareas de casa
Fregar o limpiar con productos sin guantes reseca mucho la piel y acorta la vida del esmaltado.
Uñas: lima, no corta
Una lima suave en una sola dirección ayuda a mantener la forma sin abrir las capas de la uña.
Si notas cambios de color, dolor o inflamación alrededor de la uña, no es un tema estético: consulta con tu médico o podólogo.


